Vivo en Mérida, Yucatán, México. Un lugar privilegiado, lleno de tradición, cultura e historia, cercano a playas lindas, sin fallas geológicas que amenacen sismos, sin montañas que se desgajen, y de cierta paz social. Muchos piensan que es el sitio ideal para vivir... hasta que llega la primavera yucateca que significa calor, sequía y... mal humor.
Andamos queja y queja del calor .En Facebook. En los periódicos. En la cola de las tortillas. Que si está peor este año. Que si no fueron 40 sino 43 grados ayer. Que los constructores se tienen la culpa por talar árboles. Y yo, muchas veces, en broma y negligentemente, digo que Dios quizá se equivocó al ponerme a vivir en este lado del continente, cuando podría estar bien chévere en Toronto, por ejemplo. O París, de perdido. .Allí sí que estaría bien cómoda.
Y ayer por la tarde que me subí al auto, cuando cerré la
puerta y me encerré con el calor acumulado, lo primero que pensé fue en Paris,
y como mi carne siempre vive en esta tendencia a renegar del lugar donde estoy
hoy. Y al mismo tiempo, el coche hirviente me mostró mi pecado constante al
estar insatisfechos con lo que Dios planea y provee. Y no estoy hablando sólo
sobre la ciudad o país donde vivimos, sino principalmente, las circunstancias
que rodean nuestra vida hoy. : El matrimonio, los hijos, la casa, y añádele por
ahí alguna cosa más.
Quizá hoy atravieses climas emocionales y espirituales muy
complicados, y tu vida sea un abrasador desierto donde definitivamente, piensas
que no mereces estar. Que Dios se equivocó. ¿Si soy su hija amada, la niña de
sus ojos, cómo permite esto es mi vida? ¿Cómo permite esta enfermedad? ¿Por qué
me pone en este aprieto? ¿Por qué Dios me ha abandonado?
Quizá pienses, o pensemos, que merecemos más. De todo. Pero
más. Y eso revela un espíritu codicioso, al que le falta contentamiento. Un
corazón soberbio, falto de humildad para someterse a la voluntad de Dios.
Nuestra actitud y queja revela falta de sabiduría para reconocer que nosotros
somos vasijas que el Creador forma. De la manera que Él quiere. En el tiempo
que El decide. .. . Y ya sabemos que los pensamientos del Señor, no son iguales
a los nuestros. Ni remotamente. Sus planes siempre, siempre son mejores que los
tuyos y los míos.
Tu vida no va a ser diferente porque cambies de esposo, o de cartera o de trabajo. Quizá sea un alivio temporal y engañoso. Pero no te traerá satisfacción.
Tu vida no va a ser diferente porque cambies de esposo, o de cartera o de trabajo. Quizá sea un alivio temporal y engañoso. Pero no te traerá satisfacción.
El libro de Job hace una pregunta tremenda...
« ¿Puede una persona hacer algo para ayudar a Dios?
¿Puede aún el sabio ser de ayuda para él? Job 22:3 .NTV
¿Puede aún el sabio ser de ayuda para él? Job 22:3 .NTV
La respuesta, por supuesto, es no. No hay nada que podamos
aportar a la sabiduría de Dios. No hay consejo que darle al que es Fuente de
Sabiduría. Al Único y Sabio Dios.
Lo que estés viviendo hoy, tiene un propósito divino. Lo que vivimos hoy, podemos vivirlo de manera diferente,
Lo que estés viviendo hoy, tiene un propósito divino. Lo que vivimos hoy, podemos vivirlo de manera diferente,
“Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo
yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando
en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí." Gálatas
2:20 NTV
Así que linda, si la temperatura de tu vida sube, si los
problemas se multiplican y sientes que la cosa está que arde, oremos al Señor,
a su Espíritu Santo para que llene toda nuestros espacios de insatisfacción y
queja, con la gracia que ya ha sido ganada en la Cruz. Que nos de espíritu de
sobriedad, de valentía, de amor, de contentamiento y agradecimiento.
Para las altas temperaturas de la vida diaria, el Señor es
refugio y descanso:
"Oh Señor, tú eres una torre de refugio para los
pobres, una torre de refugio para los necesitados en su angustia. Eres refugio
de la tempestad y amparo del calor." Isaías 25:4 NTV
Y por supuesto, querida amiga, si estás sofocada de tantas
angustias y problemas, lee con detenimiento el salmo 91, que inicia así:
"Los que viven al amparo del Altísimo
encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso.
Declaro lo siguiente acerca del Señor:
Solo él es mi refugio, mi lugar seguro;
Él es mi Dios y en él confío." Salmo 91:1-2
encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso.
Declaro lo siguiente acerca del Señor:
Solo él es mi refugio, mi lugar seguro;
Él es mi Dios y en él confío." Salmo 91:1-2
¡A vivir bajo Su sombra! Aunque la vida queme y duela, en la presencia
de Dios descansaremos.

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